Pero uno no llora porque entonces no puede ver nada ni oír nada, y se aguanta el embate de lo bello porque uno quiere seguir mirando, quiere seguir sufriendo.
El cuerpo es cáscara, la belleza es el universo, y cuando ya no aguanta vivir apretada, estalla, y la verdad se derrama entre los restos de lo que uno fue alguna vez, los ojos anegados para siempre de pura belleza…
¿Cómo va eso?
ResponderEliminarMuy cierto y exquisitamente expresaso, mujer.
Beso