martes, 31 de marzo de 2009

Adiós al Dr. Raúl Alfonsín, el padre de la Democracia.


El primer presidente del actual periodo de democracia, y, aunque muchos puedan estar en desacuerdo, el único que comprendió realmente que DEMOCRACIA es igual a IGUALDAD. Democracia es igualdad, e igualdad no es más que trabajo digno para todos, educación y salud para todos. 

Con la Democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura, no necesitamos nada más que nos dejen de mandonear, que nos dejen de manejar la patria financiera, que nos dejen de manejar minorías agresivas, totalitarias, inescrupulosas que por falta de votos buscan las vacas para manejar al pueblo argentino.

Es entonces necesario que comprendamos que la bandera de la libertad sola no sirve, es mentira! no existe la libertad sin JUSTICIA. Esa es la libertad de morirse de hambre, es la libertad del zorro libre, en el gallinero, libre para comerse con absoluta libertad las gallinas "libres".

Extractos del discurso del Dr. Raúl Alfonsín en 1983.

1927-2009. QEPD




martes, 24 de marzo de 2009

Jirafita parte II. Estrella en Ascenso





Vinieron los primeros trabajos,
y las primeras intervenciones,
los primeros fracasos, y las primeras penetraciones.

El dinero se fue multiplicando
y las sonrisas se petrificaron...




El destino la llevó
de Nueva York a París,
de Roma a Berlín,
de Buenos Aires a Madrid.
Y se presentó en cada puerto
con nuevas caras al puerco.
(todas las que podían pagar...)

lunes, 23 de marzo de 2009

















Te estoy viendo... ¡Cobarde! No te escondás, después de todo, no quiero lastimarte (¡no mucho!)
Vení acá, bajá de ahí, tengo un par de cosas que mostrarte...

Peroooo... ¡qué cosa, che!

jueves, 19 de marzo de 2009

Mi alma


¿Vos qué buscás en mi alma? ¿Por qué te empecinás en revolverla obsenamente, en meter tus sucios dedos en cada recoveco, tras cada meandro? 
Mi alma es complicada; es íntima, laberíntica, geométrica. 
Mi alma no es para tus promiscuas búsquedas vacías de amor. 
Mi alma es mía y sólo mía. De nadie más.
Mi alma no es mi cuerpo, que puedo prestártelo cuando quieras. En el laberinto retorcido que es ella no entran Arianas ni Teseos, ni hilos infinitos. No hay Dédalos o Ícaros con grandes alas doradas que ayuden a nadie a salir. De hecho, lo más probable es que, de tanto intentar meterte en ella, te topes con Asterión y no puedas salir nunca más.
O sea, que más que la petición egoísta de una eremita, es la advertencia solícita de una buena amiga.
No entres allí, que pueden devorarte las tinieblas. 


imagen que no me pertence.  Paolo Buggiano: "El Sueño de Ariadna".

jueves, 5 de marzo de 2009

Jirafita parte I. Primeros Pasos

Una vez una jirafita incauta
un gran cerdo se encontró. Su madre, una frustrada,
la relación propició.
La iniciación no fue larga,
y la jirafita (mucho) no sufrió.
La jirafita soñó con ser princesa,
y el puerco cerdo soñó con su promesa.
No hubo restricciones
en cuanto a las acciones,
y todo cuanto pudo ser,
la jirafita, sonriente, se dejó hacer

lunes, 23 de febrero de 2009

Gaterío




Cinco gatos en un cuarto,

cinco gatos algo obscenos

cinco gatos algo hartos

de ser convencionalmente serios.


Cinco gatos muy sonrientes

de colmillos y de aceros

cinco gatos obsecuentes

de mal amor postrero.

viernes, 20 de febrero de 2009

David

Ahí está, solito, parado frente al monstruo.

Púber, apolíneo, imberbe; características que no definen al héroe griego. Características que no ayudan a ningún hombre contra ningún leviatán.

Pero ahí está, solo, armado con su desnudez, con su piel blanca, muy blanca, contra la adversidad; y en una mano una honda, y en otra una piedra.

Sus ojos fijos en lo que está allende su mirada, fijos contra el monstruo, más implacables que cualquier arma, más fuertes que la experiencia, la barba, los músculos. Sus ojos no miran más que al monstruo desproporcionadamente grande frente a él, el monstruo que amenaza su futuro de rey, y el futuro de su pueblo; no ven más que ese escollo que se atraviesa en su camino.


Su mano no disparará la piedra, lo harán sus ojos de águila, el verdadero primer pistolero.


David ha sido siempre en la Historia del Arte, el símbolo de la fuerza del pequeño y justo contra el gigante irracional; el símbolo de la civilización contra la barbarie, si se quiere.

En la Florencia Renacentista, la famosa estatua de Miguel Ángel fue concebida como emblema de la resistencia de la pequeña ciudad que fue capaz de soportar y revertir los terribles embates de ciudades más grandes y poderosas que ella.


Y David es también, el emblema de la resistencia de los así mal llamados débiles.


Yo estudié en una escuela de arte, que fue la primera escuela de arte, formadora de artistas y docentes, fundada en el país por Manuel Belgrano. Yo estudié en una escuela cuyo emblema era la cabeza del David. En el pasillo del piso medio teníamos una reproducción a tamaño natural de la colosal (¡qué paradoja!) cabeza esculpida por Miguel Angel. Toda la escuela estaba llena de calcos y reproducciones de distintas obras escultóricas: las Tres Gracias del Mausoleo de Napoleón III, la Venus de Milo en el sum, bajorrelieves asirios en eterna restauración en los pasillos del entrepiso, altorrelieves egipcios del Imperio Nuevo en la entrada de la escalera de secretaría, un ángel gótico asomando desde un rincón del piso de escultura. Pero ninguna tan increíble y emblemática que la cabeza del David. Ninguna que nos representara más.


Yo nunca me caractericé como una luchadora política, nunca me identifiqué con el David, tal vez porque nunca tuve la fuerza de "bancármela" de otra forma que no sea como una laburante más, como aprendí de mi familia. Por eso no pensaba en el David, al menos no hasta ahora.


Ahora sé que quieren cerrar la escuela, vaciarla, quitarle el título, incluirla en la política macrista de reducción de cultura, trastocarla, olvidarla, barrerla y tirarla a la basura. Y mis compañeros aguantan, esperan, están mirando el horizonte esperando, resistiendo. Como David, esperando a Goliat, con el talento en lugar de la honda, el amor en lugar de una piedra, y los ojos fijos en el futuro.


Ahora sé que no se pudo elegir mejor emblema para una escuela de luchadores, herida pero no de muerte, vaciada, vapuleada, pero siempre en pie; que el adolescente que salvó a su pueblo y se erigió como rey con nada más que su honda, su piedra, y su enorme e inquebrantable voluntad.